Pasados dos meses de la puesta a la venta de las rodajas de la calabaza de 105 kilos de peso, ayer llegaba el momento de abrir las dos huchas en las que los clientes de este establecimiento urduliztarra fueron depositando sus aportaciones para la causa de Aimar, Alluitz y Maialen. Llegaba la hora de la verdad y descubrir, en cifras, la solidaridad de la ciudadanía. Antes de proceder a abrir las dos huchas, los familiares de Alluitz Arana se mostraron claros.
"Haya el dinero que haya dentro de las huchas, lo más bonito es la solidaridad de la gente y, en especial, de Pedro por idear y organizar iniciativas como ésta", explicó Oskar Arana, aitite de Alluitz. En este sentido, otro de los puntos muy a tener en cuenta de iniciativas como ésta es la visibilidad que dan a los problemas que sufren los niños con enfermedades raras y, por ende, sus familias. "Estos eventos, iniciativas y actividades nos hacen que la gente se entere de nuestro problema y que la sociedad sepa lo que ocurre", indicó Oskar.
Poco antes de iniciar la apertura de ambas huchas con un sencillo abrelatas, Pedro Elordui hacía balance de la campaña de venta de rodajas de calabaza. "Mi sensación es que hemos recaudado un poco menos que el año pasado. Creo que andaremos sobre los 1.400 euros de recaudación", señaló el organizador de la iniciativa. El techo marcado el año pasado fueron 1.800 euros y la meta parecía difícilmente alcanzable, pero todo eran conjeturas.
Elordui, ante la atenta mirada de Oskar y Larraitz, aitite y ama de Alluitz, respectivamente, comenzó a abrir la primera de las huchas. Una vez descabezada la primera de las latas, Elordui optó por no desvelar aún su contenido y procedió a abrir con cuidado la segunda. Acabada la operación, llegó el momento de desvelar el resultado de dos meses de aportaciones y venta de rodajas de calabaza. Al volcar la primera de las latas empezaron a disiparse las dudas acerca de la recaudación. Entre las monedas de céntimos y los euros, destacaba la figura de un billete morado, de esos de 500 euros que tan poco se suelen ver en el día a día. Alguien muy solidario decidió hacer esa aportación en favor de estos tres niños. Además, también aparecieron un billete de 200 euros y otros dos de 100 euros.
El resultado de la segunda lata no parecía peor. Había más billetes aunque de menor cuantía que los de la primera lata. "Al final va a haber más dinero de lo que yo creía", espetó Elordui, mientras seguía contando el dinero. Tras recontar dos veces para asegurarse de que la cifra era la correcta, llegó el balance final: 1.900 euros de recaudación, 100 euros más que el pasado año. "Esto es un granito de arena muy importante para que sigamos pagando los tratamientos de nuestros hijos", señaló Larraitz, ama de Alluitz, un niño urduliztarra de 4 años que padece una enfermedad que aún carece de diagnóstico. "A mí me ha dejado sorprendidísimo la recaudación. De verdad que no me esperaba que se pudiese conseguir tanto dinero", explicó Pedro Elordui, gerente de Ayoberri Sagardotegia, acompañado de un gran gesto de satisfacción.
Concienciación social Si padecer una enfermedad rara siempre es algo complicado, lo es más en plena crisis económica. Por ello, la concienciación de la ciudadanía respecto a estas dolencias es un paso muy importante para estas familias que luchan por tratar de dar a sus hijos la mayor calidad de vida posible. "La gente cada vez está más concienciada y es más sensible a los problemas que vivimos los enfermos de dolencias raras y sus familias", expresó Oskar Arana. En este aspecto, la unión hace la fuerza y saben que las familias deben remar juntas para conseguir resultados. En este aspecto, para los seres queridos de Alluitz, la familia de Aimar del Pozo, otro de los niños para los que irán destinados este dinero recaudado, han sido un gran apoyo. "El caso de Aimar, la forma de su familia y su entorno de buscar y pedir ayuda nos abrió el camino a muchos para hacer lo mismo. Al principio, cuando empiezas a recoger tapones, te da un poco de apuro pedir ayuda, pero después ves que debes hacerlo. Para que la gente te ayude, deben conocer tu problema y solo contándolo se puede enterar la sociedad", explicó Larraitz, ama de Alluitz.
Aimar, Alluitz y Maialen han pasado del anonimato a ser casos conocidos por la sociedad y, de ahí, vienen ayudas como los 1.900 euros que ha recaudado Ayoberri Sagardotegia en favor de sus causas. "La gente, cuando se entera de estas cosas, suele apoyarte y se vuelca contigo. Hay veces que vecinos tuyos no conocen tu problema y lo hacen cuando lo socializas", remarcó el aitite de Alluitz.
Dos meses de campaña Los 1.900 euros que ha recaudado Ayoberri Sagardotegia en favor de estos tres niños con enfermedades raras son fruto de dos meses de venta de rodajas de calabaza gigante. Esta campaña ha estado apoyada, además, por alguna actividad extra como la que tuvo lugar el pasado 31 de octubre con motivo de la celebración de Halloween. En esa fecha, en la que las calabazas suelen ser uno de los símbolos estrella, Pedro Elordui organizó una fiesta que comenzó con una exhibición de sokatira en la que se midió el equipo local de Iparralde y al equipo mixto de Laukiz. Aquel día, además hubo más herri kirolak ya que tuvo lugar una exhibición de txingas que fue el aperitivo al concierto del grupo Urban. "Es de agradecer que gente como Urban o los equipos de sokatira colaboren con nosotros para poder hacer actividades como aquellas", señaló Pedro Elordui.
En aquella ocasión, aunque la meteorología no ayudó en demasía a que la gente se acercase a esta sidrería de Urduliz, la ciudadanía respondió y hubo un buen ambiente, ya que, además, se repartieron raciones de txistorra al precio popular de un euro. "Los padres aquel día nos echaron una mano y estuvieron aquí haciendo txistorra para que la fiesta fuese bien. Da gusto poder ayudar a gente como ellos", rememoró Elordui.
Esa actividad del 31 de octubre fue un buen trampolín para el resultado que se pudo ver ayer en las dos huchas, ya que gran parte de aquellos 1.900 euros se recaudaron en aquella fiesta.
Hoy han llegado los Reyes Magos a las casas de muchos niños de Euskadi, pero al hogar de estas familias lo ha hecho en forma de calabaza. Un fruto que se ha convertido en un granito de arena para seguir luchando frente a las enfermedades raras.
http://m.deia.com/2014/01/06/bizkaia/margen-derecha/los-reyes-vienen-en-calabaza